Friday, February 12, 2010

En la granja...

Ruffec, Poitou-Charentes, Francia, 12 de Febrero del 2010.- En este momento estoy sentado en un sofá a un lado de la chimenea, esta tibio adentro –afuera hay nieve por todas partes y hasta los caballos tienen una especie de abrigo-, la madera cruje cada cierto tiempo, como aseveración de que cortar leña por un par de horas valió la pena. Todo comenzó con una pagina de Internet llamada Helpx.net, en la que te inscribes pagando como 20 euros, haces tu perfil tipo Factbook, y hay miles de lugares en todo el mundo donde te reciben, te dan una cama o cuarto según sea y tres comidas al día, regularmente te enseñan los alrededores y hasta una par de copitas de tinto te dan por las noches para convivir despues de la cena y platicar de la jornada de ese día, a cambio tu les das 5 horas de trabajo –regularmente manual- de lunes a viernes y los fines de semana son para ti para que conozcas los alrededores, además después de tus 5 hrs. puedes hacer lo que te plazca, es un buen trato me parece, la mayoría de los lugares son granjas orgánicas, haciendas de caballos, casa rurales en remodelación y hasta hostales y hoteles pequeños. La familia con la que me quedo es una familia británica –Karen y Andrew- radicada en Francia con una hija de 17 años y un niño de 8 años, les ayudo a cortar mucha leña –con hacha y toda la cosa- para calentar la casa y cocinar, ayudo a limpiar los establos, alimento a los caballos, los guardo y segun creo en la próxima semana habrá que realizar mejoras externas en la casa, solo hay que esperar a que deje de nevar, también ayudo a Karen cuando ocupa salir al pueblo, por que debido a su reciente operación no puede manejar, en fin, se hace lo que se ocupe. Ruffec es un pueblo chiquito con una iglesia del siglo XII y casas muy antiguas, eminentemente rural, todo mundo tiene caballos, y hortalizas en sus casas, esta rodeado por bosques y un río.Ahora todo esta bien ,me siento como en familia, aunque debo confesar que, a pesar de lo que pensé, llegar aquí fue toda una odisea.



Salí hace unos 4 días de Jaca –centro turístico de invierno en los pirineos españoles- donde la familia de mi amigo Iosu tiene un chalet. Al llegar el domingo al pueblito casi no vimos gente, pues la mayoría no la encontramos manejando en sentido contrario al nuestro, todos volvían después de haber esquiado el fin de semana, por cierto el camino de Pamplona a Jaca es muy bonito, con pueblitos de cuentos de hadas por todas partes, monasterios solitarios enclavados en una que otra peña y resguardando algún -no se que- secreto sagrado, casas a un lado de la carretera que venden pan de ¨pueblo¨ que esta riquísimo y pesa como un kilo y medio, y un pan con la forma de un buñuelo grande -pero es pan,- con cierto sabor a canela y azucar. Por cuestiones de recursos no fuimos a esquiar, y creo que durante mi estancia en Europa no iré –cuesta casi 100 euros!!- aun asi Jaca es muy famoso por sus pistas de esquiar. El Martes por la mañana me levante temprano, prepare mi mochila, me hice una torta de pollo empanizado con pimentón –que la mama de Iosu amablemente nos puso unos días antes en unos topers-, y me despedí de Iosu, camine como por 20 min. hasta que llegue a la salida del pueblo, y con un pedazo de papel que indicaba mi destino, comencé a pedir raite o aventón. 20 min. después, nada, la gente pasaba y no se detenía, parecía transito local, decidí moverme de posición, un poco mas fuera del pueblo, y ahí, en 5 min. se detuvo alguien y me llevo a Canfranc estación, que es un pueblito en la mitad de las montañas, esta persona fue súper amable, el iba a un pueblo que estaba antes y se desvío para acercarme a mi destino los mas posible –un par de kilometros mas adelante, en ese momento me encontraba lejos de mi destino; Ruffec, Francia, a 500km de ahí-, cuando llegue a Canfranc estación, que por cierto se llama así, por que hay una estación de trenes con un diseño un tanto ruso-zarista que data del siglo XIX y que ahora esta en restauración, total que al llegar ahí comenzó a nevar un poco, la temperatura era -5 grados centígrados, muy frío, en ese momento agradecí eternamente la insistencia de mi mama en que me llevara los termales que me regalo en navidad –yo necio le dije, mama no es para tanto, traigo chamarra- los puse en mi mochila pensando en sacarlos después, no lo hice, por que se me olvido, pero ufff..., de la que me salve, aun así hacia frío y se sentía en los huesos, estaba incluso dejando de sentir los dedos de los pies, claro que era el único loco que estaba en la calle pidiendo raite, todos en el pueblo estaban dentro de los restaurantes o tabernas, pues cuando nieva la gente se refugia prudentemente a algún lugar. Al fin, alguien se apiado de mí, y me dio raite, era un repartidor de refacciones, de mi edad aproximadamente, emocionado con mi historia de viajero ¨intrepido¨ incluso se desvío de su ruta y me dejo en la frontera entre Francia y España. Ahí era la cima de los pirineos, en uno de sus puntos mas altos a 3000m de altura y con mas de un metro de nieve por todas partes e incluso un metro y medio en algunos lados. En esa frontera ya no hay aduanas, solo un puesto de oficinas de mantenimiento de las carreteras, para limpiar la nieve y cosas similares, ni cerca, ni nadie pidiendo documentos, simplemente es una carretera mas por donde se circula, aunque, en el momento en que yo estuve ahí, en 3 horas solo pasaron como 7 carros, y ninguno me dio raite. Decidí aprovechar el tiempo, tomando algunas fotografías, y mientras las tomaba, se acerco un auto en el que iban un par de agentes de la guardia civil española, chanfle!!!, que paso pensé, me preguntaron que hacia ahí, y les comente que iba rumbo a Francia de raite –auto stop lo llaman aquí- y me pidieron una identificación, posteriormente me pidieron si podían ver las fotos que tome, esto me desconcertó un poco, pero accedí, al verlas, me comentaron que pensaron que les había tomado una foto a ellos!, mmmmm, no solo estoy tomando fotos al panorama les comente –entonces recorde que hace un par de días en Portugal la policía descubrió una casa de seguridad donde ETA tenia guardado un arsenal de bombas, casi 900 kilos, y la policia estaba haciendo una redada en toda la península para evitar que se escapen los ETARRAS a Francia, y estos policías al parecer estaban de encubierto escondidos detrás de un montón de nieve, en espera de algo ¨sospechoso¨-, entonces al ver las fotos -y confirmar que no era parte de la avanzada de los ETARRAS-, se relajaron y empezaron a platicar conmigo, de los viajes que habían hecho ellos, y los lugares que les gustaría visitar, cuando empezó a nevar y arrecio el viento, se subieron a su auto y volvieron a su puesto, yo mientras tanto, empecé a sentir el mayor frío que había sentido en mi vida -menos 10 grados-, me ardía la cara, y no sentía los pies, decidí ponerme doble calcetín sin obtener una mejora notable, los camiones especiales que limpian las carreteras pasaban cada de vez en cuando, de pronto llego uno y lo estacionaron cerca de donde yo estaba, y lo dejaron con el motor prendido –con el clima extremo que había, si lo apagan se congela el radiador y no vuelve a prender fácilmente-, me acerque al enorme camión y el calor que desprendía el motor me ayudo a calentarme un poco. Un par de horas mas tarde, paso un autobús de pasajeros, con un único pasajero, y me dije a mi mismo al diablo con el raite, aquí no hay ni un alma, y me estoy congelando todo, tome el bus y pague un poco sorprendido -10 euros por media hora de viaje-.



Conforme bajábamos de la montaña la nieve simplemente hiba desapareciendo y lo verde empezaba a predominar, junto con ríos y pueblitos medievales, el bus me dejo en un pueblito, camine un poco y empecé a pedir raite de nuevo, un par de junkies –drogadictos sin oficio ni beneficio- me dieron aventón, al principio no me di cuenta de que clase de personas eran, pero a los 10 minutos se hizo evidente que, eran unos junkies!! Se reían de todo, y no tenían trabajo, uno de ellos era marroquíes y el otro era rumano, el carro estaba un poco deshecho por dentro y la platica no era muy agradable, pero como el raite es gratis -cada cierto tiempo te topas con este y todo tipo de personas- y pues uno no se puede poner muy exigente, por lo menos el conductor manejaba bien y lo mas importante no parecían tener intenciones de robarme, o hacerme daño, es mas, hasta me ofrecieron un pan dulce y una naranja, al final el raite salio ¨bien¨ aunque de preferencia debo decir, que me hubiera gustado no subirme, pero así es esto, te topas a gente de TODO tipo, cuando me dejaron, estaba en las afueras de Bayonne, en un cruce de la carretera que lleva a Burdeos, ahí si que batalle para conseguir raite, 5 hrs. y nada, empezaba a obscurecer y para colmo comenzó a llover, hacia frío y viento, por fin alguien se paro, un joven español, que iba a San Sebastian y que me hizo el favor de desviarse para llevarme a Bayonne centro y así pudiera tomar el tren a Burdeos, ante la escases de los raites en Francia decidí tomar el tren, pues se estaba haciendo de noche. Con el poco dinero que me quedaba, tome el tren –debo decir, que el tren es un medio de transporte caro, salvo que seas local o tengas algún tipo de descuento, por un trayecto de una hora son como 35 euros, cuando por la misma cantidad es posible agarrar un vuelo de Madrid a Paris- y llegue a Burdeos por la noche, ahí me quede a dormir, en un pasillo, donde regularmente en verano, esta lleno de mochileros de todos lados del mundo que pernoctan ahí, en espera del tren del siguiente día, pero que en invierno esta desolado, yo era la unica persona durmiendo ahí y de nuevo la queja recurrente, hacia mucho frío y fue una noche solitaria, casi todos estos días las temperaturas han sido bajo cero, lo mas alto que he tenido han sido 8 C.




Al despertar me dispuse para irme a la salida de Burdeos y empezar una vez mas a pedir raite rumbo a Ruffec que esta como a 180 Km. pero la salida estaba lejos, al menos una hora y media caminando y a estas alturas solo me quedaban un par de euros y un billete de 20 dlls que nadie me aceptaba –ademas estaba esperando que se vendiera mi carro en México para tener mas dinero-, con los euros que tenia pague un boleto de ida del metro -1.50 euros- y me subí a lo que para mi, es el tren urbano –por que no es subterráneo, sino que va por toda la superficie de Burdeos- mas moderno que he visto, hice un par de cambios de trenes y al cruzar el río, llegue a mi destino, a las afueras de Burdeos, una autopista con mucho trafico que lleva a Paris, pasando por Poitiers –a 30 min. de Ruffec- comencé a pedir raite, y para no hacer el cuento muy largo, basta decir que me cambie de lugar como 7 veces, camine mas de 3 horas y me estuve ahí como 8 horas, y NADA, nadie me llevaba!!!, nunca había batallado tanto para viajar así –he recorrido México de punta a punta de puro raite y parte de Centro America-, en España fue relativamente fácil, pero en Francia, NADA de NADA, los dos raites que tuve aquí, fueron de extranjeros, en fin, le marque a mi amigo Iosu quien me hizo el favor de comparme un boleto de tren a Ruffec por Internet, y me devolví a la estación, pero ya estaba con la moral un poco baja, hambreado –no había probado bocado desde el desayuno de ayer y ya eran como las 4 pm- y cansado, entonces, decidí hacer uso de la picardía mexicana y del clásico y afamado ingenio del mexicano para arreglárselas –a veces de maneras cuestionables- en situaciones difíciles, y como ya no tenia dinero, pues me subí al metro sin pagar, arriesgándome a que si me descubrían seria una multa fuerte, pero me di cuenta que, como dicen en mi país ¨en todos lados se cuecen habas¨ y mucha gente se metía al metro y se hacia la distraída –yo pretendía que iba emocionadísimo con una canción de mi ipod y se me olvidaba validar mi ticket-, el metro de Burdeos por estar completamente en la superficie es como el tren ligero de San Diego, California, es decir compras el boleto en unas maquinas y te subes al metro, pero aquí dentro de los vagones hay unas maquinas donde metes el boleto y te lo valida, y la mayoría de la gente lo hace, pero si no lo haces no pasa nada, salvo que un inspector sorpresa te descubra y te multan bastante caro, pero como decía, los estudiantes entran y solo algunos validan el boleto, inmigrantes de bajos recursos hacen lo mismo, pero la gente no dice nada o finge no darse cuenta, al final, creo que todos comprenden que en estos momentos de crisis económica mundial, es normal que la gente trate de ahorrarse unos euros que cada vez escasean mas.



Cuando llegue a Ruffec, era ya de noche y al parecer creo que hay dos Ruffec, Karen iría por mi a la estación, y no llegaba, por un momento pensé ¨mierda me equivoque de Ruffec¨, sin un centavo mas que mis siempre despreciados 20 dlls. no tenia muchas opciones ya, salvo pedir raite al Ruffec correcto, cosa que por lo visto y aprendido, seria todo un milagro en Francia, para acabarla de amolar ya no tenia crédito en mi celular, entonces una chica que iba bajándose del tren, se me quedo viendo –sinceramente no se si por coqueta o por que le pareciera chistoso mi gorrito peruano de colores llamativos- y aproveche la ocasión para en mi muy, pero muy básico francés –tan básico como un infante francófono de un año-, decirle que me prestara su celular para hacer una llamada y que yo se la pagaría –con dinero que no tenia, claro que sacaría mi flamante billete de 20 dlls. a sabiendas que no lo aceptaría o de aceptarlo me daría cambio en euros!!- textualmente le dije algo así como; ¨excuse mua madmuacele, pogfavo presteee el celule –y le mostre el mio- no crediiiit, tua celule, presteee le telefone, e pagare per telefone at celule!!!¨ creo que hubiera sido comiquísimo verme, pero en ese momento yo estaba hablando con toda la seriedad de alguien que esta transmitiendo información científica e importantísima a otro ser humano, total que me lo presto y llame a Karen, afortunadamente si estaba en el Ruffec indicado y me dijo que se retraso un poco, cuando le devolví el celuleeee a la chica, no acepto –por supuesto- mi dinero americano, y la llamada fue una cortesía francesa.



La familia con la que me quedo, es una familia normal y como en toda familia normal, hay gritos, regaños, discusiones maritales, mal humores, momentos difíciles, adolescentes enojados, niños llorando por nada y otras cosas típicas, entonces cuando digo que me siento en familia o que me hacen sentir como en familia, no solo me refiero a la convivencia agradable sino a todo el paquete. Claro que hay ratos buenos –y malos como en toda familia- y soy parte de ellos, como espectador neutral claro, a veces es incomodo, pero, cuando pasa, pues simplemente me quedo callado y quieto, en espera de que pase el temporal, si sigue, pues hago ¨como que la virgen me habla afuera¨ y a caminar un rato –como en familia!!-, pero fuera de eso, son muy lindos conmigo, yo por mi parte hago mis labores, ayudo en lo que puedo, y siempre hay te o café caliente, y estar la sala a un lado de la chimenea nunca había sido tan relajante y reconfortante, además, esta forma de viajar me permite probar comida casera británica y francesa GRATIS, buen trato no creen.

1 comment:

  1. Hay Kuri.. como te admiro.. no se como tienes el valor de hacer tantas cosas.. arriesgandote asi como lo del tren! Tienes tanta suerte en todo lo que haces.. haha Bueno que alegre que la estas pasandoo! Sigue escribiendoo tus aventuras! un abrazote! -pamella!

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